VERSIONES DE LO MAL PELADO EL CHANCHO… Y DE COMO NO SE REPARTE!

Hugo Fazio, profesor de economía, es autor del Libro La trasnacionalización de la economía chilena y deja en claro una de las situaciones a las que, gente del mundo de las ciencias sociales y de distintos mundos (de la vida, por lo demás) no ha dejado en claro, o si lo han hecho no toman una línea argumentativa que apronte a la discusión a un mejoramiento y eliminación de ciertas líneas de acción, llámese ese progresismo que según el cerdo de Lagos, la Bachelet y cuanto hueonaje existe en dicho mundo de multicolores y del apogeo de la cultura y del teatro a mil, van poco a poco. Total esta mal pelao el chancho!

Aquí les re-envió un articulo escrito por dicho profesor.

El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, efectuando un balance del año económico 2007 destacó: “Si alguien nos hubiera dicho hace algunos años que ibamos a crecer holgadamente sobre 5% en un año con el petróleo a US$100 y con turbulencias internacionales, nadie se lo hubiera esperado” (22/12/07). Se trata de un análisis abiertamente parcial y que no explica lo sucedido.

Por un lado, los efectos de las turbulencias internacionales sólo en los últimos meses del año comenzaron a manifestarse en los niveles de actividad económica en el mundo. La generalidad de los países exportadores de productos primarios, como es Chile, utilizaron mejor la coyuntura. América Latina, si bien se expandió en 2007 en un 5,6% promedio, de acuerdo a las cifras de la Cepal, fue la zona de menor crecimiento entre las regiones en desarrollo. Y al interior de ella, Chile en un año de condiciones externas excepcionalmente favorables se ubicó bajo el promedio.

En ello influyó determinantemente la política fiscal seguida y la debilidad con que se enfrentó la revaluación del peso. Si el crecimiento anual como dijo Velasco converge a su nivel de tendencia (5,3%) y se considera que el producto en el primer semestre fue de 6,1%, la conclusión es que en la segunda mitad de año se desaceleró, repitiéndose la situación producida ya en 2006, colocándose algo sobre 4%, muy por debajo de las proyecciones oficiales.

De otra parte, hacer el análisis considerando sólo el alza del petróleo –el principal producto de importación del país- y no los incrementos en las cotizaciones de las principales rubros de exportación, particularmente el cobre, constituye una deformación de la realidad. El metal rojo incide mucho más en la economía chilena que el oro negro, cuyo impacto negativo de su alza es desde luego indiscutible. En el año, el precio promedio de la libra de cobre fue de US$ 3,23, alcanzando en términos nominales un nivel récord, superando el promedio de 2006, US$ 3,049 la libra, en un 5,1%. En valores reales cotizaciones más elevadas se lograron en 1966 y 1969, durante la administración de Eduardo Frei Montalva.

Precio Cobre Refinado 2002-2007
(Fuente: Bolsa de metales de Londres. En dólares la libra )

Año ——- Precio

2002 : 0,707

2003 : 0,807

2004 : 1,300

2005 : 1,669

2006 : 3,049

2007 : 3,230

El país siguió viviendo por la elevada cotización del cobre la fase de las “vacas gordas”. La gran pregunta continúa siendo en qué medida la aprovechó el país para avanzar en transformaciones estructurales imprescindibles y permitir el mejoramiento de las condiciones de vida de la población o se mantuvo, en lo fundamental, su aprovechamiento por una minoría. Esta es una pregunta central para analizar la política seguida. Los hechos demuestran que en 2007 volvió a desaprovecharse.

“Una porción del país –sintetizó incluso Estrategia-, la del poder, acceso a la prensa y a la autoridad económica, está satisfecha, porque sus negocios andan bien. Son los grupos económicos, que no solamente han obtenido grandes ganancias en Chile, sino que también se han expandido fuera de las fronteras, buscando ampliar el acotado mercado criollo” (24/12/07). Hay capitales extranjeros, principalmente los cupríferos, debe añadirse, que están entre los más beneficiados. ¿Puede decir lo mismo la gran mayoría de los chilenos?

El alza de la cotización del cobre se produjo, fundamentalmente, por el incremento de la demanda desde Asia, ante todo, la proveniente de China. “La compra por parte del país asiático –estima la Dirección de Estudios de Cochilco- crecerá 23,2% este año frente a 2006, debido a la fortaleza de la producción industrial (…)” (18/12/07). China es el primer demandante de metal rojo, sus compras representan un 22,2% del total. El mercado global del cobre es de 17,6 millones de toneladas. De ese volumen, 4,4 millones (25%) se consumen en Europa, 3,9 millones en China y 2,1 millones en EE.UU. (11,9%). Por tanto, la demanda mundial de metal rojo depende en gran medida de lo que acontezca en China, pero también del grado de profundización que alcance la crisis de los países desarrollados. Obviamente no existe “blindaje” que atenúe los efectos de proceso que se resolverán en los mercados internacionales y sobre el cual Chile sólo podría actuar con una política creadora como principal productor, lo cual no hace.

Como las adquisiciones del país asiático se efectúan de acuerdo a decisiones centralizadas, la magnitud mensual de ellos está sujeta a variaciones que conducen a fluctuaciones de sus cotizaciones en los mercados internacionales, a lo cual se agrega en una u otra dirección la conducta de fondos especulativos cuyo objetivo central es el logro de rentabilidades. De allí las fluctuaciones que se producen en el curso del año si se compara su cotización mes a mes.

En 2007, debido a su demanda de recursos primarios, China se transformó en el principal destino de las exportaciones nacionales, representando –según las cifras de los primeros once meses del año- un 14,3% de las ventas totales, superando ampliamente a las efectuadas a EE.UU. Las exportaciones cupríferas constituyen un componente esencial en la composición de esas ventas. En enero-noviembre representaron un 82,2% del total. En general, Asia fue el mercado más importante con un 38,9% de la suma global colocada por Chile en los mercados externos, explicado igualmente en gran medida por el cobre, que significó un 74,2% de la suma global.

Exportaciones: principales destinos enero-noviembre 2007
(Fuente: Banco Central. En MMUS$ FOB y porcentajes del total)

País ——— Monto ——— % Total

China : 9.048,6 ——— 14,3

EE.UU. : 7.768,3 ——— 12,2

Japón : 6.659,8 ——— 10,5

Corea del Sur : 3.709,7 ——— 5,8

Italia : 3.261,0 ——— 5,1

Brasil : 3.076,2 ———4,8

México : 2.159,8 ——— 3,4

India : 2.011,6 ——— 3,2

El vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Eduardo Titelman, estima que en 2008 “el valor de la libra de metal rojo se moverá entre un rango de US$3,1 y US$3,3 la libra” (18/12/07). De ser así, el país vivirá tres años sucesivos, que corresponden al periodo de la administración de Michelle Bachelet, con una cotización constantemente superior a los US$3 la libra. Se trata, por tanto, de un período excepcional. El ministro Velasco y el gobierno en su conjunto deben dar cuenta de cómo lo han aprovechado. El balance es muy insuficiente. La estructura productiva del país sigue dependiendo, en lo fundamental, de unos pocos rubros de exportación y Chile permanece –en medio de la abundancia transitoria- entre los países de peor distribución de los ingresos a nivel mundial.

En su balance la cabeza del equipo económico destacó que el superávit fiscal superará el 8% del producto y que la deuda pública neta pasará a tener al cierre del año una “inédita acreencia” de 1,4% del PIB. En otras palabras, el sector público chileno –país que requiere urgentemente recursos para su desarrollo- está aportando ahorro a ser utilizado en otros países. ¿Es ello positivo? Sin duda que no.

Esta “inédita acreencia” del sector público forma parte de de un proceso más vasto. Al cerrar el primer semestre, la Posición de Inversión Internacional de Chile, de acuerdo a las cifras del Banco Central, “contabilizó un saldo deudor neto de US$4.388 millones, cifra significativamente inferior a la del cierre de los años 2005 y 2006″[1]. Al finalizar 2006 dicha posición deudora neta alcanzaba a US$13.581 millones. Es decir se redujo en US$9.193 millones. La conclusión es obvia si se considera que persistió la misma tendencia: la Posición de Inversión Internacional de Chile se transformo durante el año en acreedora.

“Por sectores –se señala en el informe del Banco Central-, la caída de la posición deudora neta de la economía continuó siendo explicada fundamentalmente por el cambio del sector público –principalmente del gobierno central- (…) así como por el aumento en el saldo acreedor de la inversión de cartera del sector privado, fundamentalmente de los inversionistas institucionales, en particular, de los Fondos de Pensiones”. Dicho en otras palabras, las acreencias netas son una consecuencia de la acumulación irracional de superávit fiscales, colocados en su mayor parte en activos financieros que proporcionan bajas rentabilidades y que descienden aún más con políticas como las de la Reserva Federal de EE.UU. de disminuir sus tasas de interés como un mecanismo dirigido a intentar revertir el proceso de desaceleración que se prevé para la economía norteamericana a partir del cuarto trimestre de 2007 y de las masivas inyecciones de liquidez efectuadas por un conjunto de bancos centrales.

En cuanto, al incremento en el saldo acreedor del sector privado su origen descansa en otro hecho negativo para la economía nacional: los aumentos de los recursos colocados en el exterior por los fondos de pensiones obtenidos fundamentalmente con cargo al ahorro forzoso realizado por sus imponentes. Este crecimiento se viene produciendo simultáneamente por dos vías. De una parte, debido al ahorro adicional realizado cada treinta días y de la otra al sostenido crecimiento del porcentaje invertido en el exterior, que el gobierno quiere llevar hasta el 80% de los fondos acumulados. Un porcentaje de estos recursos están colocados en títulos de renta variable, cuya volatilidad ha quedado en evidencia muy nítidamente con la situación de crisis producida a partir de agosto en los mercados financieros.

En los pasivos subraya el informe, “el componente más significativo continuó siendo la inversión directa”, de la cual el país continúa siendo un receptor neto. Ahora bien, si se analiza su composición se comprueba que corresponde de manera aplastante a “utilidades reinvertidas”, en especial en los años de más altos precios del cobre. Entre 2004 y 2007, la reinversión ha fluctuado aproximadamente entre 80% y 95% de los montos consignados. Por tanto, no se traen recursos frescos, sino que un porcentaje de las utilidades obtenidas se invierten nuevamente tras ganancias futuras. Dicho más crudamente, destinan a este propósito un porcentaje de las gigantescas rentabilidades obtenidas. En enero-septiembre de 2007, la inversión extranjera recibida sumó US$10.881,7 millones. De ese total, US$8.642,2 millones, un 79,4% lo constituyeron reinversión de utilidades. En 2006 y 2005, dichos porcentajes fueron aún superiores.

Inversión Directa en Chile 2004-2007
(Fuente: Banco Central. En millones de dólares)

Año —- Inversión Directa —- Reinversión — % Total

2004 —- 7.172,7 —- 5.951,6 —- 82,9

2005 —- 6.959, —- 6.539,0 —- 94,0

2006 —- 7.951,7 —- 7.457,3 —- 93,8

2007(*) —- 10.881,7 —- 8.642,2 —- 79,4

(*) enero- septiembre

El boom en el precio del cobre se inició en 2004, para los consorcios privados ello se tradujo en envíos de utilidades al exterior, una parte de la cual se invierte en otros países, y ampliaciones o nuevas explotaciones en territorio nacional para aprovechar en su beneficio una coyuntura de precios extraordinariamente favorable. En estricto rigor ese aumento de utilidades, a partir de un determinado nivel que signifique una rentabilidad atractiva de acuerdo a parámetros promedios internacionales, constituyen ganancias excesivas que debieran ser retenidas por el país. Al no ser así, genera rentabilidades gigantes desaprovechadas por los chilenos. El ministro de Hacienda nada dice al respecto.

El balance de Velasco merece muchas otras consideraciones. Hay tres otros temas que resumen la problemática actual, cuya intervención aborda muy insuficientemente o no entrega ninguna explicación convincente. ¿Por qué en el segundo año de su gestión, en un período de alto crecimiento a nivel mundial, la economía en el segundo semestre volvió a desacelerarse notoriamente? ¿Qué hizo el gobierno y el Banco Central para amortiguar niveles de inflación que excedieron en varios puntos las metas previstas tanto por el instituto emisor como por el ministerio de Hacienda? ¿Por qué se hizo tan poco para revertir una revaluación del peso que hace al país sufrir las consecuencias del “síndrome holandés”?

Finalmente, una política económica centrada unilateralmente en objetivos antiinflacionarios, uno de cuyos componentes es la contracción en el nivel del gasto público, necesariamente conduce a que los objetivos sociales se enfrenten insuficientemente.

Link Fotografía: Pobres entre los pobres

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